La carta de despedida
En septiembre del 2016 le llamé a Enrique y le dije que me había dicho un pajarito que venía algo grande en la radio con iHeartMedia, y que yo quería estar en ese #dreamteam.
Mi experiencia en los medios, en la tele, en las redes sociales sería mi palanca para trabajar junto a este grupo titánico. «Vamos a hacer historia», me dijo cuando nos abrazamos después de mi primera y única entrevista para entrar a este monstruo de las comunicaciones y así fue. Hicimos historia. Porque yo todavía no conozco ningún programa que haya transmitido en vivo desde Israel de frente al Muro de los Lamentos o recorrido las calles de Miami con el tráfico mañanero montados en una pick up agarrados de uñas y dientes.
La radio es mágica, porque con una frase puedes despertar la emoción y el sentimiento de una persona, de la más tímida, de la que comienza diciendo «yo nunca me había comunicado a ninguna radio antes, pero lo que están diciendo me hizo llamar» y eso es lo que buscamos todos los días.
Esta foto, con el sombrero negro fue a bordo de un crucero donde también transmitimos en vivo para los más de 20 mercados en donde se escucha El Show de Enrique Santos.
Todo tiene su inicio y su final, y así con la alegría que comencé un día así me voy 8 años después. Consciente de que nada es para siempre, que todo tiene un propósito y que al pedir al Universo cosas maravillosas hay que hacer espacio para ellas.
Por hoy, solo tengo agradecimiento por las risas, las bromas, los cumplidos, las miles de oportunidades que aproveché para conocer a personas maravillosas, nutrirme de lecciones y aprender de las metidas de pata. Todo valió la felicidad y el esfuerzo. Porque no todos tienen el súper poder de levantarse tempranito a las 4 AM para estar frente al micrófono con tus audífonos puestos con una sonrisa para despertar al mundo vibrando alto.
Que viva la radio por siempre y que viva El Show de Enrique Santos y todos los que dan lo mejor de sí para que sigan despertando al mundo con una sonrisa. Los quiero.